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Sanidad

Tuberculosis en ciervo y su relación con los manejos cinegéticos

16 abril 2012

Según el artículo 3 de la ley 8/2003, 24 de abril, de Sanidad animal, existen una serie de enfermedades denominadas de declaración obligatoria consideradas de gran importancia para la salud pública por su afectación en ganadería o por su carácter zoonósico. Pero la realidad es que el seguimiento de muchas de estas enfermedades se realiza sólo en la cabaña ganadera a pesar de que compartan en mayor o menor medida hábitat con especies silvestres.

La Tuberculosis es uno de estos casos, enfermedad con importancia zoonósica y repercusión ganadera. Por este motivo, en España desde los años sesenta se viene desarrollando un plan en ganado vacuno, basado en el sacrificio de individuos positivos, para conseguir su erradicación. Hasta el momento se ha conseguido bajar su prevalencia en torno al 1,6 % en 2007.

A pesar del descenso de la prevalencia en ganado vacuno, muchas de las explotaciones extensivas comparten hábitat con especies cinegéticas, especialmente ciervo y jabalí. A su vez, estas poblaciones, lejos de mantenerse en bajas densidades, se están intensificando su manejo con el fin de conseguir mayor número de reses y mejores trofeos. Por lo que nos encontramos una situación un tanto contradictoria, en la que realizamos grandes esfuerzo para descender la prevalencia de tuberculosis en ganado vacuno y por otro fomentamos el aumento de densidades y manejos en poblaciones silvestres sin saber si esto puede repercutir en el aumento de la prevalencia de tuberculosis.

En este trabajo se ha intentado no sólo conocer la situación de la tuberculosis en poblaciones de ciervo extremeñas sino que también analizar cómo se produce el contagio en ciervos y que manejos habituales en poblaciones cinegéticas se ven relacionado con ellos.

El estudio revela que situaciones que favorecen el contacto entre los individuos aumentarán la presencia de tuberculosis. De modo que un aumento en la densidad poblacional o de situaciones que favorezcan una alta densidad puntual tendrá como resultado una mayor prevalencia de tuberculosis, con las consecuencias sanitarias que eso conlleva. Entre los manejos analizados en el estudio, los que favorecen el aumento de la prevalencia de tuberculosis son principalmente la suplementación de alimento y el número de puntos de agua.

En años de sequía o durante el verano nos encontramos con la necesidad de aportar alimento a los animales para mejorar su condición física. Pero parece que este hecho tan beneficioso, aparentemente, también puede tener consecuencias negativas. Por un lado, el alimento aportado mejorará su condición física lo que a su vez le permitirá mejorar su respuesta inmunitaria y por tanto sus defensas frente a infecciones, como puede ser la tuberculosis; pero dependiendo de cómo realicemos esta suplementación nos encontraremos con consecuencias negativas; si realizamos la suplementación en regueros en el suelo una vez al día, estamos favoreciendo que se concentren los animales en torno a estos puntos. Esta concentración masiva de animales alrededor del alimento favorece el contacto nariz-nariz mientras comen, y por tanto el contagio de la tuberculosis entre otras patología.

Una buena recomendación para evitar esta concentración masiva y momentánea sería instaurar comederos integrados en el ambiente, escondidos entre el monte, por ejemplo, donde los ciervos pudieran ir a lo largo de todo día en busca de alimento, mejorando su condición corporal pero sin poner en riesgo su salud.

Otro de las situaciones que el estudio revela como punto de riesgo son los puntos de acceso al agua. Del mismo modo que ocurre con el alimento, durante el verano el número de puntos de agua se ve reducido. Esta disminución provoca un aumento de agregación de animales a su alrededor favoreciendo el contagio de enfermedades. Pero a esta situación debemos añadirle, que el ambiente húmedo de las orillas de las charcas junto con el calor del verano hace que sea éste un ambiente ideal para el desarrollo y supervivencia de los microorganismos, incluido el bacilo de la tuberculosis. Este ambiente propicio hace que dichos microorganismos permanezcan más tiempo vivos, lo que hace que el contagio entre animales sea más fácil.

Como recomendación podemos decir, que resulta muy conveniente aumentar el número de puntos de agua, especialmente en verano para evitar altas densidades en torno a ellos, y prohibir el paso a aquellas charcas donde apenas haya agua, pero sí mucho barro, para evitar el contagio tanto de tuberculosis como otros microorganismos.
Además de estos manejos que favorecen altas densidades puntales debemos evitar altas densidades poblaciones. Un aumento en el número de animales no sólo favorece y aumenta peligrosamente el contacto entre ellos poniendo en riesgo su salud, sino que también favorece el aumento de densidades puntales de alimentación y de agua con consecuencias que disminuirán su condición corporal y por tanto su trofeo.

Referencia

Castillo, L., Fernández-Llario P., Mateos C., Carranza J., M. Benítez-Medina J., García-Jiménez W., Bermejo-Martín F., Hermoso de Mendoza J. (2011). Management practices and their associationwith Mycobacterium tuberculosis complex prevalence in red deer populations in Southwestern Spain. Prev. Vet. Med. 98, 58–63.

Palabras clave
Tuberculosis bovina, ciervo, suplementacion alimentaria, charca, contagio

Pablo Pereira. Retratos de Fauna
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