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Sanidad

El plumbismo o intoxicación por plomo

10 enero 2012

El plumbismo o intoxicación por plomo es una enfermedad provocada por la ingestión de plomo. Una de las intoxicaciones más frecuentes se producen en aves acuáticas que habitan humedales en los que habitualmente y desde hace años se practica la caza.

El plomo es un metal denominado “pesado” por ser muy estable en la naturaleza, lo que implica que pueden pasar cientos de años hasta su desintegración, tanto en el ambiente como en un organismo, humano o animal, si es ingerido. Además, se acumula en la cadena trófica, lo que significa que si el hombre u otro predador consumen un animal que contiene plomo, éste pasará a acumularse en el organismo por un tiempo prolongado, probablemente toda la vida, pudiendo provocar síntomas o no en función de la cantidad acumulada.

Según un trabajo de Guitart y Thomas (2005) en España el número de cazadores ronda los 1,5 millones, y los 200 millones de cartuchos disparados anualmente provocan la dispersión en el medio de cerca de 6.000 toneladas de plomo.

Los perdigones disparados se van acumulando en el suelo y, por su forma y tamaño, son ingeridos por patos y gansos al confundirlos con piedras. Esto sucede porque estas especies necesitan ingerir pequeños cantos que se acumulan en la molleja y facilitan la molturación y digestión de los alimentos que consumen, granos, hierbas, raíces…

Con el paso del tiempo, los perdigones se van degradando por el efecto de la propia molturación y de los jugos gástricos y el plomo se va absorbiendo en el organismo. Cuando los niveles de plomo en sangre superan los 8-10 mcg/dl, comienzan a aparecer los signos clínicos de la intoxicación.

Normalmente aparecen primero algunos problemas digestivos que se asocian a diarreas, pasando posteriormente a provocar síntomas nerviosos con pérdida de equilibrio, convulsiones, coma y la muerte del animal. En cualquier caso, no es habitual encontrar cadáveres de aves afectadas por plumbismo porque suelen ser presa fácil de zorros o rapaces que los eliminan rápidamente. Además, a diferencia de otros procesos, no se producen muertes masivas, por lo que el goteo constante de afectados es fácilmente asumido por estos predadores. Por ello, en algunas ocasiones, al plumbismo, se le conoce como “la enfermedad invisible”.

Se trata, por tanto, de un proceso importante por el efecto que puede tener en el medio y en la fauna, pero tampoco debemos olvidar que los cazadores somos un colectivo de riesgo por consumir habitualmente las piezas que cazamos. Animales algunos que, como patos o gansos, pueden tener una cierta cantidad de plomo acumulado ya en su organismo y otros, como perdices, conejos o incluso jabalíes o ciervos, pueden ir a la olla con algún perdigón o restos de bala que, con la maceración y cocción pueden favorecer la liberación y el consumo del plomo.

Un interesante estudio llevado a cabo por Guitart y Thomas (2005) analiza los posibles efectos del plomo procedente de la caza y la pesca en la salud pública. Adjuntamos el vínculo en la columna lateral izquierda para que pueda ser visitado.

De ahí que sea de gran interés para todos una investigación orientada a la búsqueda de alternativas al plomo como munición, siempre claro que se haga con rigor, transparencia y, sobre todo, eficacia.

Referencia bibliográfica:

GUITART, R. y THOMAS, V. G. ¿Es el plomo empleado en deportes (Caza, Tiro y Pesca deportiva) un problema de salud pública infravalorado?. Rev. Esp. Salud Pública. 2005. Vol. 79 (6), pp. 621-632.

Palabras clave:

Plumbismo, plomo, caza, munición

Pablo Pereira. Retratos de Fauna
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