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Protagonista del Mes

Miguel Delibes Mateos

Doctor en Ciencias Biológicas

29 febrero 2016

Miguel Delibes-Mateos es sinónimo de campo, fauna silvestre y conejo de monte, esta última sin duda la especie en la que más investigación ha realizado. Doctor en Ciencias Biológicas, ha participado en proyectos de gestión de caza menor durante su paso por el IREC (Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos), gracias a los cuales hoy sabemos mucho más sobre conejos, perdices y otra fauna no cinegética a la que debemos prestar atención.

Miguel forma parte de una generación de jóvenes investigadores que, sin lugar a dudas, tienen mucho que decir en el panorama cinegético de nuestro país. En la actualidad, continúa su investigación en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía (IESA-CSIC). Con él comenzamos una serie de entrevistas dirigidas a jóvenes voces en la investigación y gestión de nuestras especies cinegéticas y otra fauna silvestre.

Pregunta: Miguel, ¿siempre tuviste la vocación de ser científico?

Desde pequeño tuve mucho contacto con el campo y la naturaleza. Pasaba muchos fines de semana en el Parque Nacional de Doñana, donde trabajaba (y trabaja) mi padre, disfrutaba de los veranos en Sedano, un pequeño pueblo del norte de Burgos y asistía con frecuencia a jornadas cinegéticas familiares. Eso hizo que comenzara a interesarme por la biología muy pronto y que me llamase la atención aprender cómo funcionan los ecosistemas. No obstante, he de reconocer que no tuve claro a que iba a dedicarme hasta casi el final de mis estudios universitarios, cuando me decidí a hacer una tesis doctoral y, por tanto, a emprender la carrera científica.

P: ¿Por qué investigar y por qué hacerlo con el conejo de monte o la perdiz roja?

Investigar te permite conocer mejor como funcionan las cosas y eso ya de por sí es algo gratificante. Si además tus investigaciones tienen aplicaciones prácticas, como aportaciones a la mejora de la gestión cinegética, pues mejor todavía. Por tradición familiar siempre me ha interesado el mundo de la caza y especialmente el de la caza menor. La importancia socioeconómica del conejo y la perdiz junto a su papel clave en los ecosistemas hacen que estas especies sean apasionantes para mi.

P: El conejo de monte es plaga en unos sitios y en otro “brilla por su ausencia” ¿Es posible gestionarlo adecuadamente en ambas situaciones?

Existen medidas más o menos eficaces para gestionar el conejo tanto en zonas donde brilla por su ausencia como en otras donde sucede lo contrario. No obstante, uno de los principales problemas de la gestión del conejo es que esta especie despierta múltiples pasiones, tanto positivas como negativas, y, por tanto, lo que puede ser una gestión adecuada para unos puede ser inadecuada para otros. Yo soy de la opinión de que deberían definirse diferentes escenarios de gestión en función de, no sólo las abundancias de conejo (como ocurre en la actualidad), sino también de los intereses socioeconómicos y de conservación de la zona en cuestión. A partir de aquí podrían diseñarse las medidas normativas que regulasen la gestión de las poblaciones.

P: ¿Qué nos puedes contar de la nueva variante de la Enfermedad Hemorrágico Vírica del conejo?

Afortunadamente vamos conociendo más de esta nueva variante del virus de la enfermedad hemorrágica, aunque la escasa inversión en investigación en nuestro país hace que muchas veces nos pongamos a trabajar en este tipo de asuntos a posteriori. La nueva variante causó en 2011 grandes mortalidades en granjas de conejos de nuestro país y fue descubierta por el equipo del Dr. Carlos Calvete en unas instalaciones experimentales de conejo de monte en Aragón. Desde entonces, parece que ha reemplazado casi por completo a la variante clásica. De acuerdo a diferentes programas de seguimiento de la especie, la nueva variante provocó descensos poblacionales muy acusados en 2013 en poblaciones de Doñana, Aragón y el Parque Natural del Guadiana en Portugal. En la actualidad, parece que unas poblaciones se están recuperando mejor que otras, como ocurrió con el primer brote de la enfermedad hemorrágica a final de los años 80, sin que sepamos muy bien aún las razones por las que se dan estas diferencias.

P: El conejo sigue teniendo tirón entre los cazadores pero, ¿crees que los cazadores están apostando decididamente por su gestión, o “mucho ruido y pocas nueces”?

Indudablemente. Los cazadores son los primeros interesados en que las poblaciones de conejo se recuperen para poder disfrutar de su caza, por lo que estoy seguro de que, en la mayoría de los casos, ponen lo mejor de su parte para ello. Otra cuestión diferente es que las medidas aplicadas sean las más eficaces y/o que los cotos cuenten con recursos suficientes para llevar a cabo una gestión integral y eficaz de las poblaciones de conejo.

P: La perdiz roja silvestre sigue en caída libre, ¿estamos a tiempo de detener este desastre?

Tenemos que confiar en que aún estemos a tiempo para revertir la situación. Los cambios agrícolas y en los usos del suelo de las últimas décadas han sido muy negativos para las patirrojas. Los efectos de estos cambios no se pueden reducir de la noche a la mañana, por lo que debemos de trabajar duro para buscar e implementar soluciones que permitan la recuperación de esta especie tan emblemática de nuestro país.

P: ¿Cuáles han sido las contribuciones más importantes de tu investigación durante estos años?

Para mi lo más importante de estos años es ver que mi trabajo ha sido valorado por miembros de diferentes sectores. Me han llamado para dar conferencias sobre el conejo y la perdiz en cursos y jornadas del sector cinegético, he dado clases sobre diferentes aspectos de la ecología a alumnos universitarios, he sido nombrado miembro de dos grupos de expertos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza…Como decía al principio de la entrevista, percibir que tu trabajo es útil para otros es lo que más me llena y, por tanto, la mayor contribución de mis investigaciones, en mi opinión.

P: ¿A qué temas de investigación se debiera prestar más atención?

En relación a la actividad cinegética, no me cabe duda de que debería de prestarse mucho mayor atención a los aspectos socioeconómicos. A fin de cuentas la toma de decisiones y los conflictos asociados a la gestión de las especies cinegéticas son cuestiones sociales, muchas veces influenciadas por intereses económicos. Por ejemplo, agricultores y cazadores discuten a veces sobre cómo se debe de gestionar el conejo y estas discusiones entre personas sólo pueden estudiarse desde el marco de las ciencias sociales. Quiero decir que podemos conocer muy bien los sistemas ecológicos, pero si no entendemos en qué basan los diferentes actores sus decisiones en materia de gestión y a que se deben sus desavenencias, avanzaremos poco.

P: Ser joven investigador es tarea complicada en España, ¿cómo ves la situación de la Ciencia en nuestro país?

La situación de la ciencia en nuestro país es muy mala. La inversión en investigación ha caído hasta niveles de hace una década o más, muchos de los jóvenes investigadores más brillantes se han ido al extranjero y los que sobrevivimos tenemos una inestabilidad tremenda. Yo, por ejemplo, en los últimos 5-6 años he vivido en Ciudad Real, Oslo, Oporto y Córdoba y en unos meses volveré a mudarme, si es que encuentro financiación para seguir con mis investigaciones cuando finalice el proyecto actual. No existe una estrategia clara de investigación en España, donde el gobierno, sea del signo que sea, no apuesta decididamente por la ciencia como herramienta de progreso, al igual que ocurre en otros lugares.

P: ¿Podrías resumir lo mejor y lo peor de tu trabajo?

Sin lugar a dudas lo mejor de mi trabajo es poder trabajar en lo que me gusta. También es importante para mi poder aportar mi granito de arena, generando conocimiento, a la gestión de los ecosistemas. Lo peor es la inestabilidad laborar y las dificultades de conciliar un futuro profesional incierto con la vida familiar. Además, tampoco me resulta grato el escaso reconocimiento que generalmente tenemos los científicos entre buena parte de la sociedad, al contrario de lo que ocurre en muchos otros países.

P: Un deseo para el futuro…

Me resulta complicado destacar un solo deseo y expresarlo en unas pocas líneas. En cualquier caso, al igual que muchos de los lectores de vuestros seguidores, espero que la situación de las especies de caza menor, y en particular del conejo y la perdiz, mejore. Del mismo modo, también confío en que algún día se apueste de verdad por la ciencia en España.


¡Muchas gracias Miguel!


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