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Liebre ibérica
EspeciesLepus granatensis

Liebre ibérica

Inglés: iberian hare. Francés: lièvre ibérique. Italiano: lepre. Portugués: lebre.
Gallego: lebre. Catalán: llebre. Vasco: erbia.

IDENTIFICACIÓN

La especie que habita en la mayor parte de la Península Ibérica, extendiéndose su área de distribución desde Galicia hasta Levante y todo al sur del río Ebro, es la liebre ibérica o castellana (Lepus granatensis).
Además, existen otras dos especies más en la Península, la liebre europea (Lepus europaeus), que se sitúa al norte del Ebro, desde Asturias hasta la costa catalana y la liebre del piornal (Lepus castroviejoi), que es una especie considerada endémica de nuestra península, más concretamente de algunas zonas de la Cordillera Cantábrica.
Se trata de un lagomorfo de tamaño medio, aunque menor a la liebre europea y a la del piornal, con pesos que pueden estar en torno a 2 -2,5 kg, aunque hay ejemplares que pueden superar los tres kilos. Cuenta con un color pardo amarillento en el dorso y blanco en la zona ventral.
Morfológicamente destaca el gran desarrollo de las patas traseras que ayudan a que pueda desplazarse con gran velocidad y también un importante desarrollo de las orejas cuya característica más típica es una mancha negra en sus extremos.
Para determinar la edad de las liebres, en el animal muerto, hay varios métodos, tales como pesar el cristalino del ojo, medir las líneas de crecimiento de la mandíbula, el grado de osificación de distintas suturas, etc. En el animal vivo sólo es posible si el animal es joven, determinando la existencia de un abultamiento en el cúbito, que corresponde a la osifcación incompleta de de la parte distal de dicho hueso. Aún así, es una técnica con un porcentaje de error bastante considerable.
En cuanto al sexado de los animales en libertad, hay diversas técnicas de una fiabilidad bastante limitada, como distinguir la forma de la cabeza, forma de correr, posición de las orejas durante la carrera y en la cama. Con el animal en la mano hay más garantías, más aún si se trata de un macho en época reproductiva, en la que los testículos descienden de su posición intraabdominal para localizarse en una posición posterior al pene, donde es fácil detectarlos. Si no es así, la manera de determinar el sexo consiste en presionar suavemente el área genital para provocar la salida del pene en el macho o la hendidura de la vulva en la hembra.

DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT

Su hábitat general lo constituyen campos abiertos, encontrándose en terrenos agrícolas diversos como cultivos de cereal, viñedos, prados, campos de alfalfa y otras leguminosas, olivares y plantaciones de frutales. Los pastizales, tanto las superficies artificiales de pasto para el ganado, como las formaciones naturales intercaladas entre la vegetación arbustiva y arbórea, son zonas de gran interés para la liebre. También se puede ver en matorrales diversos como brezos, jaras o enebros, entre otros, que utiliza como refugio.
La liebre tiene un perfecto conocimiento del territorio donde habita, teniendo localizados en todo momento los perdederos y escondites. La creación de perdederos artificiales donde no los había son rápidamente asimilados y los utilizará en su estrategia de huida.

ALIMENTACIÓN

Las liebres son animales herbívoros, que incluyen en su dieta una gran variedad de productos vegetales, que abarca desde tiernos brotes hasta cortezas leñosas. Los porcentajes de los distintos componentes de la dieta dependen de la vegetación existente en el biotopo del animal, así como del territorio que cubran un determinado día.
Sobre los hábitos carroñeros de esta especie hay datos contradictorios, aunque parece ser que sólo se acercan a los cadáveres para ingerir la hierba que crece en las inmediaciones de estos animales muertos. Además, las liebres presentan una buena tasa de aprovechamiento de los alimentos ingeridos, incluso los más leñosos, ya que practican la cecotrofia, patrón que comparten con el conejo. Consiste este hábito en la producción de dos tipos de excrementos, unos más claros y duros que elimina, que son los que se ven en el campo; y otros, los cecotrofos, oscuros, recubiertos de mucus, elaborados en el ciego, que el animal ingiere directamente del ano en periodos de reposo. Con su ingestión, la liebre aprovecha el contenido nutritivo de las células vegetales.

DINÁMICA POBLACIONAL Y COMPORTAMIENTO

Es además un animal de hábitos nocturnos, realizando durante la noche sus desplazamientos más significativos, siendo también el momento en que se alimenta y se aparea. Durante el día la liebre está “encamada”, patrón de comportamiento que consiste en permanecer tumbada sobre el suelo o en un pequeño agujero hecho por ella misma, buscando el mayor mimetismo posible con el entorno. En esta actitud pasa la mayor parte del día y sólo se levanta si nota alguna perturbación muy cerca, de lo contrario, prefiere pasar desapercibida.
Para acudir a su encame, la liebre recurre a tácticas muy curiosas de despiste, realizando varios rodeos y saltos laterales para cambiar de senda. De esta manera obliga a pasar a sus depredadores cerca antes de que puedan localizarla y puede emprender la huida a tiempo.
No existe mucha información acerca de áreas de campeo y densidad territorial en liebre ibérica, algo que no ocurre con su homónima europea. En ésta última se dan datos de zonas ocupadas por liebre de entre 20 y más de 300 hectáreas. Al contrario de lo que comúnmente se piensa, las liebres no son animales solitarios, y cuando la densidad de animales es lo suficientemente alta, incluso pueden comer en grupos, con la ventaja que supone frente a los depredadores el aumento del tiempo total de vigilancia del grupo, pero con un menor tiempo de vigilancia individual. En estos grupos se establece una jerarquía social, que guarda relación con el tamaño de los animales, y que permite a los individuos dominantes obtener ventajas en cuanto a zonas de alimento sobre los subordinados. Los primeros se imponen sobre los segundos con patrones disuasorios de amenazas; sin embargo no se han descrito luchas por la comida.
En época de celo se pueden producir luchas entre machos por conseguir aparearse con una hembra, sin embargo no se han descrito enfrentamientos por la defensa de un determinado territorio. Sí se han observado agresiones, incluso mortales, cuando se mantienen animales en espacios de terreno excesivamente pequeños.

ASPECTOS REPRODUCTIVOS

Desde un punto de vista reproductivo, las liebres completan su desarrollo a los 15 meses aproximadamente, si bien pueden alcanzar antes la madurez sexual, a partir de los 7-8 meses, en función de la época de nacimiento y de las condiciones del medio en cada año.
El periodo de celo comienza a finales de enero, con variaciones entre años según las condiciones climatológicas y la dureza del invierno. Se puede dar el caso de liebres que quedan preñadas ya a finales de diciembre.
La actividad sexual de la hembra alcanza su punto máximo en el mes de abril y en el macho un poco antes, durante el mes de marzo; siempre dependiendo de la climatología que hayan soportado previamente.
La proporción entre sexos puede variar de unas zonas a otras, pero en general, suele estar bastante equilibrada. Sí pueden existir mayores concentraciones de machos en las inmediaciones de alguna hembra en celo, lo que puede ocasionar enfrentamientos entre ellos. El macho que resulte dominante realizará persecuciones y carreras alrededor de la hembra antes del acoplamiento.
La gestación de la liebre dura 41-42 días, al final de la cual pare generalmente 3-4 lebratos, aunque se han visto partos de hasta 7 y 8. El primer parto es el menos prolífico y el segundo, que se suele producir entre abril y mayo, es el más importante desde el punto de vista del crecimiento de la población (se estima que de cada hembra quedan cada año entre 7 y 8 descendientes).
Cuando llega el momento del parto, la hembra prepara una cama similar a la que utiliza para descansar durante el día, pero más resguardada y protegida con pelo que ella misma se arranca. Los lebratos nacen, al contrario que los gazapos de las conejas, cubiertos de pelo y con los ojos abiertos, por lo que se incluyen dentro de la categoría de animales cuyas crías pueden moverse y alimentarse poco después de su nacimiento por su avanzado estado de desarrollo.
La madre permanece con los lebratos aproximadamente una semana y en los últimos días procede a separarlos evitando que puedan ser localizados todos ellos por los depredadores. Seguirá acudiendo a amamantarlos hasta que llega el momento del destete en que los abandona. Esto tiene lugar después de 4 semanas, aunque se han visto periodos de lactancia más prolongados, sobre todo al final de la estación de cría. Los primeros días tras la dispersión de los lebratos se ha comprobado que éstos, al llegar la tarde, se reúnen cerca de su lugar de nacimiento esperando a que acuda la madre a amamantarlos. La liebre llega una hora después del anochecer y pasados unos minutos que dura el amamantamiento se va y los lebratos se dispersan de nuevo.
Una liebre adulta tiene de 3 a 4 partos al año, aunque algunas hembras sanas y jóvenes pueden tener hasta 5. En el segundo año de vida suelen tener dos camadas y sólo en casos excepcionales tres. El mayor porcentaje de hembras preñadas se da a principios de primavera y de verano. La temporada de cría suele finalizar con los últimos partos a finales de septiembre.

APROVECHAMIENTO CINEGÉTICO

Períodos hábiles
La caza de la liebre comienza a principios de octubre, finalizando en la mayoría de los acotados en diciembre o enero. Las modalidades de caza permitidas varían en dependencia de las CCAA, pero todas ellas está permitida la caza en mano o a salto y además esta especie cuenta con un aprovechamiento típico que es la caza con galgo, principalmente llevada a cabo en las dos mesetas y en Andalucía.

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