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Ciencia y Caza

La becada es ahorradora....

... de energía

27 noviembre 2018

La becada es una migratoria de largo recorrido como ocurre con otras zancudas (migraciones intercontinentales), situándose en hábitats de gran dureza, expuestos a severas condiciones meteorológicas, lugares desnudos donde apenas existen zonas de cobertura y en algunos casos, cerca del mar.

Todo ello ha despertado desde hace tiempo el interés de los investigadores, que han estudiado a varias de estas especies en profundidad en las distintas fases de su vida: reproducción, migración e invernada.

El consumo energético de estos animales ha despertado mucha curiosidad, debido a su comportamiento migratorio, lleno de grandes viajes y un hábitat extremadamente duro, siendo fácil entender su elevado gasto energético.

En relación a estos estudios anteriores, realizados sobre especies de hábitats abiertos, el investigador Olivier Duriez y su grupo de colaboradores, se centraron en analizar el consumo energético de la becada. A diferencia de otras especies de aves zancudas, la becada vive en zonas boscosas y es de hábitos nocturnos.

El equipo de trabajo llevó a cabo un pormenorizado estudio de numerosos valores biológicos, fisiológicos y medidas biométricas en la especie para conocer cómo "administra" sus necesidades energéticas frente a otras aves.

Las diferencias mostradas por las becadas respecto a otras aves zancudas de las orillas marítimas son varias. En primer lugar, las becadas tienen un menor gasto energético basal, es decir, “gastan menos en mantenerse calientes”. Esto podría deberse a que los bosques son hábitats protegidos, muy lejos de las desnudas zonas costeras. Pero no únicamente es el hábitat, su comportamiento nocturno también favorece un mayor “ahorro” energético. Durante el día, período de descanso de la becada, existe la posibilidad de elegir los microclimas más favorables, las zonas más cálidas y soleadas.

Por otro lado, al evitar descansar durante la noche, cuando “más frío hace”, reduce su gasto energético ya que parte del calor interno que necesita, se lo aporta ella misma con la actividad o movimiento que realiza durante la búsqueda de alimento. Los mecanismos de adaptación de cada especie son distintos y muchas veces sorprendentes. Este es un ejemplo más de los distintos caminos evolutivos que toma cada especie.

Tal y como mencionan los autores, queda mucho que investigar en la becada. Todavía existen muchas dudas y misterios que envuelven a la becada, tal vez ese sea uno de sus encantos.

Referencia del artículo:

DURIEZ, O., PASTOUT-LUCCHINI, L., BOOS, M., CHASTEL, O., FRITZ, H., FERRAND, Y., CLOBERT, J. Low levels of energy expenditure in a nocturnal, forest dwelling wader, the Eurasian Woodcock Scolopax rusticola. Ardea 2004 Num 92(1): pp.31-42.

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