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Ciencia y Caza

Algunos datos sobre la codorniz

Tendencias y posibles estrategias para su recuperación

16 agosto 2021

Un año más llega la media veda que, de nuevo se presenta incierta, al menos en lo que a la codorniz se refiere. Con entradas irregulares, marcadas por una primavera notablemente lluviosa y una reproducción muy variable en función de las áreas en las que nos encontremos, vuelven a surgir las dudas.

A todo ello tenemos que añadir además otros factores, como la presencia de olas de calor, la agricultura intensiva cuyas cosechas se van adelantando cada vez más o la siega de forrajes en verde que comprometen la cría en zonas típicamente codorniceras.

Lejos de las perchas que antaño se acercaban al centenar, esperamos ahora salir al campo, disfrutar de algunos lances con nuestros perros y, como mucho, acercarse a la quincena en jornadas favorables.

Aunque la intuición, el sentido común y los resultados de anteriores campañas lo van apuntando y tenemos la sensación de que las entradas de codorniz se van reduciendo año tras año, un artículo publicado por Puigcerver y colaboradores analizó las tendencias poblacionales de la especie y su estado de conservación durante un siglo para tratar de esclarecer estas intuiciones y analizar sus causas.

Para ello efectuaron una revisión del estado y tendencias de las codornices desde el año 1900, aunque con datos no siempre fiables como apuntan los autores.

Sin embargo, si establecen claramente que los datos más recientes, tanto a escala nacional como fuera de nuestro país, indican que las poblaciones Atlánticas han permanecido estables en las últimas décadas y que la suelta de codornices de granja no han afectado significativamente en la extrapolación de los datos. Estos datos coindicen con los obtenidos durante los últimos meses en el Proyecto Coturnix, gracias a la colaboración de decenas de cazadores comprometidos.

Sí destacan que es necesario prestar atención a los cambios en los patrones migratorios de la especie, especialmente los movimientos que se producen en busca de hábitat adecuados, cuando las codornices sufren la desaparición de cultivos de cereales de invierno tras su siega temprana, a lo que habría que sumar también el efecto del clima.

Por tanto, si queremos tener codornices en nuestros cotos es imprescindible buscar acuerdos que modifiquen determinadas prácticas agrícolas perjudiciales ya que, si bien el clima es imposible de controlar, es casi la última esperanza que nos queda para recuperar, al menos en parte, aquellas jornadas de abundante caza en las zonas tradicionalmente codorniceras.

Referencia del artículo:

Puigcerver, M., Sardà–Palomera, F., & Rodríguez–Teijeiro, J. D. (2012). Determining population trends and conservation status of the common quail (Coturnix coturnix) in Western Europe. Animal Biodiversity and Conservation, 35(2), 343-352.

Pablo Pereira. Retratos de Fauna
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