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Llega el descaste, ¿o nunca se fue?

18 junio 2012

Se acerca el verano y con él llegan algunas modalidades cinegéticas por excelencia de esta época del año, la media veda o los descastes del conejo, entre otros.

El descaste se podría considerar como una práctica cinegética tradicional que desde mediados del siglo pasado pretende la caza de conejo en verano mediante el empleo de distintas modalidades.

Si tenemos en cuenta la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la palabra descaste se define como la acción y efecto de descastar, esto es, acabar con una casta o población de animales, por lo general dañinos, por lo que, estrictamente no sería un concepto bien aplicado, puesto que, en general, no se pretende acabar con la población sino reducirla con diferentes objetivos.

En sus orígenes el descaste surgió como un intento de combatir los efectos de la mixomatosis, de modo que una vez que las poblaciones cunícolas alcanzaban sus censos máximos tras la reproducción primaveral, se realizaba una caza de conejos con el ánimo de aprovecharlos antes de que la enfermedad se los llevara por delante.

La realidad actual ha cambiado, ahora nos encontramos con situaciones contrapuestas, aunque cada vez en más ocasiones observamos noticas en las que se recogen titulares que indican que los conejos aumentan sin control causando graves daños a los cultivos e importantes pérdidas económicas, ¿quien no ha oído hablar de los problemas de algunas zonas del campo valenciano o cordobés o de áreas terracampinas arrasadas por la presencia de este lagomorfo?. En todas estas zonas son comunes las autorizaciones por daños durante prácticamente todo el año, de modo que el descaste del conejo, otrora asociado casi exclusivamente al verano, se alarga ahora durante periodos más prolongados.

Son numerosas las modalidades existentes para cazar conejos en descaste y entre ellas podemos destacar algunas:

- Caza con hurón y red. Nos referimos a la tradicional caza de conejos con hurón que consiste en la colocación de los denominados “capillos”, redes de pequeño tamaño con un sistema de cierre a partir de una cuerda que corre por su perímetro y se fija con una pica al suelo en las salidas de los vivares de los conejos.

- Caza del conejo con hurón y escopeta. En este caso son varios cazadores los que se colocan en torno a las salidas de los vivares donde se va a introducir el hurón, esperando a que este logre espantarlo para tratar de abatirlo cuando el conejo sale al exterior.

- Rececho. Es un método típico de zonas de monte cerrado donde cualquier ruido alerta al conejo, el cual encuentra protección rápidamente escapando de nuestro campo de tiro. Más que un rececho como tal es una caza al salto lenta y silenciosa, consistente en esperar a los conejos en las zonas de alimentación a las que acudirán al amanecer y atardecer e ir avanzando despacio por el monte a la búsqueda de esas zonas querenciosas.

- Al salto en mano sin perros. Sería la modalidad típica de caza en terrenos con protección vegetal suficiente como para que los conejos pasen el día al aire libre bajo la protección de alguna sombra.

- Con perros sin escopeta. Modalidad típica de las zonas amantes de las distintas razas de podencos, principalmente en las Islas con sus espectaculares perros. Consiste en la utilización de dos o tres podencos por cazador que localizarán los conejos y tras una intensa persecución acabarán por matarlos tras sinuosos recortes, saltos, caídas y golpes.

- Batidas. Modalidad que se realiza en zonas donde la caza en mano es dificultosa por la espesura de la vegetación.

Pablo Pereira. Retratos de Fauna
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